Danzantes, 1.970

Fecha: 1970

Lugar: Aula de las escuelas

Evento: Ensayando

Fotografía cedida por: Asociación Cultural Costalago

Danzantes y Zarragones: origen, evolución y significado

El origen de las danzas de paloteo se suele asociar con ancestrales danzas guerreras practicadas a modo de arenga o preparación para la batalla por los antiguos pueblos pobladores de nuestras tierras, pero realmente no existen datos que avalen esta hipótesis.

Sin duda, estas danzas deben emparentarse con ritos paganos, siendo en esta cuestión de la procedencia u origen donde las teorías se enfrentan con mayor fuerza: la idea más generalizada hace unos años era dar a estas danzas un carácter guerrero. Pero cada vez se impone más la cuestión de atribuirlas cualidades propiciatorias y de fertilidad, emparentándolas de este modo con ritos agrarios ancestrales. Por otra parte es un hecho indiscutible la creencia de considerar a la danza como elemento que favorece la germinación de cosechas. Esto puede verse refrendado en muchos de los pasajes de estos bailes, cuando los propios danzantes se inclinan hacia la tierra y clavan el palo en ella recordando esta actividad agraria de la siembra por medio de un bastón.

Son muy diferentes las causas que ya han mantenido sobreviviendo estos grupos de danzantes, pero quizá la religiosa sea la más importante, aunque en su origen nada tuvieran que ver un hecho y otro. Según nos han contado, antiguamente los palos se heredaban, pasando de padres a hijos este derecho y honor de danzar durante las fiestas religiosas. Durante las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado, estas danzas pasaron por cierta crisis debida fundamentalmente a la emigración de muchos jóvenes y a la adopción de nuevas costumbres extrañas para nuestro mundo rural. Afortunadamente hemos recuperado estas danzas para la cultura popular de nuestro pueblo.

Año tras año, los vecinos y visitantes presencian con gran emoción las danzas del Paloteo en la iglesia parroquial. Terminada la misa, los danzantes inician el baile, colocados en dos filas de cuatro, acompañados por la dulzaina y el tamboril, saltan y golpean rítmicamente palos y espadas, que utilizan según la danza.

El vestuario de los danzantes está compuesto por:

  • Calzón normalmente de color negro y en ocasiones de color rojo.
  • Alpargatas bordadas para danzar ya que las almadreñas las dejaban a la puesta de la iglesia; en otras localidades usaban zapato con hebillas.
  • Calcetas y camisa de color blanco.
  • Chaquetilla adamascada y chaleco de terciopelo.
  • Faja negra -en ocasiones bordada- o fajines de seda; incluso podían colocarse un mantón bordado a modo de faja.
  • Pañuelo en la cabeza y capa de paño antes de iniciar el baile.

Entre los danzantes suele haber un personaje llamado  zarragón, ataviado con traje de colores vivos y muy llamativos. El  zarragón es un integrante más del grupo, y su función es la de castigar  a los danzantes que se equivocaban, aparte de molestarles y estar entrelazado con ellos. Pero la función fundamental del zarragón es la proteger al grupo, es decir que los espectadores no se acerquen demasiado a los danzantes. Otra de las funciones de la zarragón, es la de sustituir a cualquiera de los danzantes en cualquier momento de urgencia, llevando siempre palos de repuesto por posibles roturas.

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